Ña?

domingo, 26 de enero de 2014

Y después de tanto sufrir, el muro se vuelve a levantar.

Si das y solo recibes patadas, al final te cansas de regalar.
Hace mucho tiempo cubrí mi corazón con un alambre de espinas hecho con tallos de rosas y alcé un muro ante él con estructura de hierro y cubierto de ladrillos y cemento. El muro tienes que cuidarlo y solo tú puedes tocarlo para que siga en pie, pero pensé que si lo mantenía con gente duraría más. Ingenua de mí. Les dejas sitios a otros para que pongan sus propios ladrillos y cuando ya no les interesa se van y dejan los huecos. Eso debilita poco a poco al muro, y al final casi sin darme cuenta ha caído. Pensé que no debía ser malo dejar pasar mi foso a algunas personas, obviamente me equivocaba. Pero no os preocupéis, pues soy una constructora fuerte y levantaré uno aun más alto y robusto. En unos días tendré una muralla fortificada custodiando la parte más blanda y sensible de mí que nadie debió conocer tanto jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario