Recuerdo cuando te vi por primera vez, como llamaste mi atención de esa manera, pero aunque yo pensaba que sí, no te volví a ver hasta un tiempo después y entonces fui tan solo una tonta más y tú para mi un imbécil más pero con posibilidades de escalar. En cambio, pasaron las semanas y me quité esa posibilidad de mi cabeza. Lo pasamos bien durante unos meses como lo que éramos, dos personas diferentes que se habían chocado y conocido. Pero un día me di cuenta de que no te sacaba de mi cabeza, de que me quedaba mirando tus manos cuando escribías, como andabas cuando te ibas, como movías tus labios cuando hablabas... Y entonces me sentí culpable, porque no era eso lo que tenia que pasar, no en ese momento, pero ya no había vuelta atrás. Mi corazón sabía lo que quería y yo sabía que tú le corresponderías.
Una vez dado el paso ya no había vuelta atrás, y todo fue genial día tras día, noche tras noche, caricia tras caricia... Hasta que todo se torció y se fue adentrando en un camino de bruma, pero no hay penumbra que no se pueda disipar con una buena lámpara. Yo he encontrado la lámpara, el queroseno es cosa tuya.
-¿Juntos?
-Juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario