No somos los mejores, no somos los que más entrenamos, no somos los que más ganamos, pero somos un equipo. Somos Green Flame, las llamitas que tras tanto tiempo han grabado a fuego su nombre en mi corazón.
Empezamos siendo poquita cosa, algunos casi ni nos conocíamos, simplemente jugábamos. Un bastón medio tímido, una traidora a la patria e.e, una espada morcilla... Pero ahora somos mucho más, somos un equipo de verdad. Un equipo con sus roces y sus cosas, pero dentro y fuera del campo nos guardamos las espaldas y nos damos una mano llena de complicidad.
Luchar, marcar y ganar.

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