Ya dije siempre que para muchas cosas soy masoca.
No se por qué he vuelto a leer tus entradas de aquel tiempo, no se por qué ahora. Pero me deslizo por tus palabras como si fueran viejas amigas, viejas amigas que primero me infundieron una gran alegría, luego rabia, tristeza y ahora, después de tanto tiempo, una (aunque feliz) melancolía.
Te agradezco que me digas lo que valgo y lo grande que soy y que hay algunas cosas que no me las merezco, ha pasado tanto tiempo... Pero ya no duele y me alegro.
Sigo recorriendo tus palabras mientras escribo, las más bonitas que he visto por mí en un blog como el tuyo, porque como he dicho al principio, el sudor fue el único testigo.
"Seguimos cometiendo el error una y mil veces
Porque el ser humano,a mi criterio, siempre está equivocado
Y que decirte,que eres yo
Que tienes una parte de mi contigo
Que la raptaste como aliado y allí está,en tu cuarto,entre todas esas cosas, escondido
Y que aunque ahora esté hecho pedazos
Si vienes y los recoges
Siempre estaré yo al final,para que no sea algo inútil,aunque sean solo pedazos."
Ya no son pedazos, y me alegro. Después de tanto tiempo, te considero un amigo, un amigo fuerte, de los que si te digo que te necesito sé que te vas a plantar en mi casa con los patines en cuanto puedas, porque lo sé, porque lo he vivido.
JMM, no creo que leas nunca esto, y en el fondo así lo espero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario