Siempre han sido tan exactos mis trazos, siempre tan perfectos, jamás se me movió mal una escuadra cuando estaba concentrada, nunca me equivoqué en el trazo del compás si dibujaba en serio. Ahora me planto delante del folio y en una hora no consigo hacer bien más que un triángulo escaleno, ya no se me mueven las manos solas por el folio mientras dibujo y tampoco se me escapan las horas como si fueran dientes de león al viento mientras escucho música y tinto lo trazado.
Hoy vivo del recuerdo, tan solo pienso en como fue y como es el mundo visto desde mis ojos, ellos quizá no cambien pero yo sí. Necesito ilusión, eso me falta, ilusionarme por algo y llenar mi mente de esperanzas en algo que me ayuden a salir de este agujero negro, ¿pero qué? Nada a mi alcance parece llamarme ya y lo que me llama será imposible, un par de ideas captan mi atención y se esfuman mientras pienso en ellas e intento alcanzarlas, ¿cómo pretendo llegar a algo así en esta vida? Vida mísera y humilde que no hace más que serme arrebatada por falsas y frustradas esperanzas. ¿Qué será de mi? No lo se, y tampoco creo que esta fortaleza que saco de la nada para afrontarlo todo a la vez yo sola dure mucho más.
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