Ña?

miércoles, 19 de marzo de 2014

Barcos de madera blanda.

Quiero dimitir, dimitir del rumbo de mi vida, no dirigir más este barco a la deriva. Da igual lo que haga que siempre acabo igual. Voy genial navegando, con la brisa fresca revoloteando mi pelo, cuando veo algo negro a lo lejos. Al principio no le doy importancia, no puede ser tan malo, -ya me preocuparé luego- pienso -de momento voy a disfrutar de este bonito momento antes de que pase.- y me empano y se me pasa el tiempo. Me doy cuenta de que tengo a los piratas encima cuando ya no hay nada que hacer para impedirlo, me golpean, me insultan, me roban... ¿y qué hago yo? Nada, me quedo indiferente y les dejo actuar a sus anchas. Al final consigo reducirlos y encerrarlos en un calabozo negro -al fin estoy a salvo- pero así soy, en vez de intentar hacer algo simplemente lo escondo y nadie lo ve, pero luego me piden salir de su agujero y les dejo, incluso les preparo mi mejor cena para que estén a gusto. Nadie ve la bruma dentro de mi navío porque somos solo yo y ellos. Cuando alguien viene vuelven a estar bajo llave, golpeando las paredes y gritando por salir, así que entonces simplemente subo la música, echo las cortinas a la celda y nadie se da cuenta, pero cuando estoy sola salen otra vez y se apoderan de mi barco. Los piratas rompen velas y saquean las alcobas, y yo siempre las vuelvo a coser y pienso que están llenas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario