Ña?

miércoles, 12 de febrero de 2014

Para bien o para mal, adicta a pensar.

Desgraciadamente, soy adicta a pensar. Adicta a películas, libros, poemas y canciones que te hagan reflexionar. Todo lo que expongo es la décima parte de lo que pienso y siento, y eso no es bueno. Pocos son los necios que creen conocerme a fondo, nadie es el afortunado (o no tan afortunado) que lo consigue.
Por culpa de pensar tanto, a veces me hago daño sin razón. Mi cuerpo le pide una tregua a mi corazón. A veces le doy vueltas y vueltas a cosas que no tienen tanta importancia, y eso me trajo en el pasado muchos problemas. Ahora creo que estoy aprendiendo a pensar menos, a dejarme llevar más, a no plantearme tanto las consecuencias de las cosas, a no tener miedo de llorar otra vez... Pero también veo que pierdo mi esencia, a veces no se hablar sin dar una imagen equivocada de lo que siento en ese momento. Últimamente no duermo, no como bien, solo me ilusiono con cosas banales... Puede ser que mi vida me depare otro rumbo, que me lleve lejos. Mi risa gana la batalla, pero deja un hueco sin llenar en el cual ni si quiera sé que falta.

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