Ña?

jueves, 8 de mayo de 2014

El meu camí comença en el vagó de tren.

Tal vez llegue un día en el cual al cerrar los ojos no piense en nadie en concreto, tal vez llegue el día en que cuando divague por la noche en mi miente solo me vea a mi y no me importe; a mí con mis amigos que aunque no han estado desde siempre ahí, no se han ido desde que llegaron.
Esta noche cierro los ojos y se me vienen a la mente recuerdos con ella. Dejo de ver y nos veo sentadas en Santa Isabel, cansadas tras haber patinado desde las pedanías de Murcia como patos y riéndonos de cuando me salvó de que me atropellara un coche por no querer frenar. Éramos felices y me entra añoranza, así que la descarto de mi cabeza e intento dormir.
Me encuentro dando vueltas en la cama y pienso: "que bonito sería dormir con alguien esta noche", pero lo que se me viene a la cabeza no consigue más que sorprenderme y hundirme a la vez. Ahora me veo donde estoy pero no estoy sola; él está conmigo cogiéndome simplemente de la mano, y yo me pongo nerviosa y soy feliz. Pero no, él no. ¿De verdad me ha venido eso a la mente? No quiero, fus fus, adiós.
Cuando descarto todo esto aun sigo pensando en que hay algo que echo de menos y siempre lo hago. Que las únicas personas que me apetezca ver y estar con ellas todo el tiempo porque me hacen ser feliz sin pensar en cosas secundarias vivan a 60 kilimetros de aquí, es como mínimo frustrante. Sé que no se acuerdan de mí tanto como yo me acuerdo de ellos, ni mucho menos. Con todo, ellos se tienen cerca los unos a los otros y se ven mucho, pero ¿quién soy yo? Solo la amiga murciana que vive lejos y a la que ven cada dos o tres semanas. ¿Qué pasaría si no pudiéramos vernos? Eso creo que no quiero pensarlo, siempre tengo la sensación de que en ese sentido doy más de lo que recibo, pero siempre me pasa. Que rabia me da no tener dinero ni tiempo para poder ir todo lo que me gustaría, y que rabia me da depender de gente cuando quiero ir. No me conozco la mayoría de los caminos, no tengo un sitio donde dormir, no tengo un "mi lugar" allí, y en cambio sí lugares ocupados que me tienen que ser cedidos.
Para mí hay dos lugares mágicos por lo que significan y he vivido allí a pesar de no tener nada que ver conmigo: Elx y Mazarrón. A Mazarrón iría a recordar el pasado, a Elx a vivir el presente. ¿Qué nuevos lugares me deparará el futuro? El camino hacia la respuesta a esa cuestión comienza cogiendo el próximo tren.

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