No creo en los príncipes azules ni en los cuentos de hadas. No creo que besar a un sapo arrugado y lleno de verrugas te vaya a arreglar la vida. Tampoco creo que una noche vaya a aparecer un caballero encapuchado bajo mi ventana para recogerme y llevarme a un mundo de fantasía donde los gnomos corran por el campo y las hadas vuelen por el monte. Prefiero que me lleve a un lugar donde se esté librando una batalla entre dos poderosas razas, con ruidos de hachas fantásticas de fondo, arqueros y magos ayudando y, como no, una buena banda sonora. Sí, eso estaría bien, cada uno montado en su grifo y recorriendo mundo.
Eso estaría bien, es más, estaría de puta madre. Pero sigue siendo igual de fantasioso. En lo que si que creo es en que mucha gente tendrá que conformarse con alguien que sea como casi todas las personas que desgraciadamente vemos día a día: egocéntric@s, babos@s, cabron@s... Pero bueno, eso es lo que yo veo, si hay amor, esas parejas pueden ser perfectas.
Y de repente... Oh, un Silent salvaje apareció. Él si que podría considerarse el príncipe moderno que enamoraría a una buena chica de hoy en día. Guapo, atento, listo, tierno, buenos gustos, buena música... y simplemente te enamora con una camiseta verde y unos vaqueros. Pero tíos y tías del mundo, es solo mio entendido?
Es mi príncipe en vaqueros.
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