Esas dos últimas curvicas finales de la marcha, acampadas de espeleología, esos baños en el río y esas duchas a manguerazo limpio, esas guerras de aislantes, esas malditas guardias de 4 a 6 donde acabas levantado a medio campamento, los barrizales, días indios inolvidables, los consejos hasta las tantas de la noche, y al día siguiente promesas, los lobatos cantando la canción de Carrasca (no se callan), esos cobertizos de dos plantas (los mas chulos del campamento) y esas carreras por ordenar la parcela porque viene la patrulla de servicio, intentar descifrar los pitidos " qué era eso" "creo que llamaron a la patrulla cacas" "no, era pinches... o scouters?" "tío, con las 9, acaban de pitar general, vamos a la plaza de campamento" "LERDOS! SIMULACRO!", hincharte a comer aunque no puedas más solo por picarte con tu compañero, encontrar tu antiguo uniforme en le armario y recordar todos los momentos que pasaste con él como si los estuvieras volviendo a vivir, todos los sentimientos de tu promesa, las especialidades, los cueros, la tribu... saber que a la vez que tienes un ejemplo a seguir, tú también eres un ejemplo a seguir, esos scouers que nunca se olvidan, los San Jorges y las olimpiadas (que ganó el mejor grupo, claro), todos eso recuerdos grabados para siempre... pero al final, una guitarra a la luz de un camping gas, sentados en un tronco después de un gran fuego de campamento, cantando canciones scout que han pasado de rovers a manada, pasando por la tropa y los pioneros en estos mas de cien años de escultismo. Es todo lo que necesito para ser feliz, estar con los amigos que han estado conmigo en estos 8 años, siendo felices y haciendo felices a los demás, trasmitiendo valores y viviendo el escultismo día a día. No cambio por nada ese sentimiento, todo lo que conlleva ser scout, y esto va por todos los que lo son o han sido, porque como dijo Badem Power: ''una vez scout, siempre scout''.
Buena senda.

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