Ña?

martes, 17 de mayo de 2016

Con M de Oso

¿Es un hombre? ¿Es un niño? Es un oso.
Un oso curioso al que le gusta buscar su propia miel, o eso es lo que la gente se cree, porque mi oso no busca solo la miel, busca siempre más allá. Aunque el resto de animales de la selva piensen que él está buscando un dulce tentepié, en realidad su meta son las abejas que viven en la colmena y su milenaria sabiduría (aunque un bocado dulce nunca está mal).
Mi oso es un animal curioso de pelaje rojo y no digo curioso por el pigmento de su cabellera, sino porque no puede escuchar ningún graznido nuevo sin correr a averiguar de donde viene y qué significa.
Todavía no me explico cómo anda sin ir pegando saltitos, pues tiene un corazón tan grande que tengo miedo de que algún día se le salga del pecho en un latido.
Yo también soy un poco rara y por eso prefiero dormir la siesta abrazando a un oso gigante que a una almohada, y me encanta hibernar con él incluso en verano (él hiberna en todas las épocas del año).
A la ternura que puede inspirar cualquier mamífero tienes que sumarle que este oso sabe sonreír y conquistar el mundo con una sonrisa, pero eso es algo que únicamente le convierte en el grandullón más adorable que he conocido.
En la manada de mi oso no hay jeraquías y juegan pegándose zarpazos y riendo mientras desde lejos parece que se van a matar, aunque no es más que un juego.
Todavía no lo sabe, pero en cualquier momento al despertar de una siesta va a salir de su cueva y va a revolucionar la selva con sus gruñidos.
Es un hombre. Es un niño. ¿Es un oso?

jueves, 26 de noviembre de 2015

Háblame.

Háblame del tiempo, de las noticias, de tu trabajo.
Háblame y dime lo bien que me queda mi nuevo corte de pelo.
Háblame de lo poco que te gustan los lunes o de lo mucho que te gustan los martes.
Háblame por teléfono, por Facebook o a través de aves mensajeras.
Háblame de café por las mañanas y de mantas por la noche.
Háblame al oído o grítame.
Háblame de armarios vacíos y maletas llenas.
Háblame para pedirme que te hable.
Háblame o cántame una canción de la que luego no te acuerdes de la letra.
Háblame extrañando nuestros buenos ratos.
Háblame de los besos que le das al aire sin sentido.
Háblame de lo que hayas comido.
Háblame de tus planes de irte a Suecia en un futuro.
Háblame de la película que viste ayer con tus amigos.
Háblame de lo que sea, pero háblame.

martes, 20 de octubre de 2015

Tan ridículamente insignificante y prescindible.

Esta tarde me siento tan ridículamente insignificante que creo que si me encojo como si fuera una bolita y lo deseo lo suficiente podría desparecer. Os veo a todos gigantes a mi alrededor; tan llamativos, tan espectaculares, tan impresionantes… Me siento tan extrañamente pequeñita e invisible que sé que podría ser respirada por alguien sin que este se diera cuenta o desechada con el polvo en la limpieza.
Me siento completamente prescindible por ti y por el resto del mundo.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Cajas de arena.

Creo que cada persona que pasa por nuestra vida nos aporta algo de una manera o de otra. Algunas personas nos enseñan su manera de ver la vida (la compartamos o no), otras nos muestran cómo no queremos ser nosotros y puede que otras tengamos la sensación de que nos enseñan hasta a vivir, pero lo importante es que de cada persona con la que nos crucemos en nuestra vida saquemos algo positivo o, por qué no, negativo.

Creo que somos como una caja del tiempo en la que cada cual aporta su grano de arena pero lo importante eres tú, eres la caja que cohesiona todo, la que le da sentido. Con esto no quiero decir que seamos copias de nadie, quiero decir que aunque no queramos es inevitable fijarnos en nuestro alrededor y debemos aprovechar para aprender de él.

Hace años un hombre sabio al que admiro dijo: "Ved siempre el lado bueno de las cosas y no el malo". Quizá esta frase no esté en total cohesión con el resto del texto que estoy escribiendo, pero intentad darle un enfoque en ese sentido y sacar el lado positivo de cada situación y, volviendo al tema, de cada persona que se cruce en vuestro sendero.

Mi teepee marrón y amarillo.

Hoy he vuelto a casa después del verano y he encontrado algo encima de la mesa que me ha hecho detenerme y quedarme parada de pie pensando un buen rato. He encontrado un tocón de madera, un tocón de madera con mi nombre. Pero no ponía Lola, ya no, nunca más me volveré a llamar así y tú me entiendes perfectamente. ¡Por supuesto que me entiendes perfectamente!, desde el minuto cero en que llegué a este mundo tu estabas allí, no siempre has estado y tengo claro que no siempre estarás pero aun así sé que siempre puedo contar contigo, aunque no busco que esto sea fácil de entender. Me resulta imposible explicar con total claridad nuestro vínculo; eres mi apoyo, mi guía, mi familia y mi amigo, y estoy segura de que el sentimiento es mutuo.

Bajo presión.

Siempre me he considerado una persona impulsiva y aunque con los años esa actitud se ha relajado poco a poco, hay momentos en los que no lo puedo evitar. Momentos de tensión, de rabia, de agobio o de tristeza en los cuales puedo decir o hacer cosas sin pensar para arrepentirme más tarde de ello. Por desgracia a veces son las personas más cercanas a mí y a las que más quiero con las que suelo acabar pagando algo de lo que ellos no tienen la más mínima culpa solo por estar ahí en ese momento o por hacer algún comentario detonante. Os pido perdón de corazón, no lo hago queriendo, y os agradezco que a pesar de todo sigáis ahí. Os agradezco sobretodo esos momentos en los que sin miramientos soltabais lo que de verdad pensabais, ya fuera un "estás siendo una egoísta", "lo que estás diciendo es una tontería" o simplemente una torta en la cara (duele, cabrón). Por eso cuando os veo en una crisis (y a veces conmigo) también pienso "Eh Lola, no tienes derecho a reprocharles nada, tú a veces también te pones así.".
Me gustaría recordaros que si me necesitáis, me tenéis a vuestro lado las 24 horas del día para lo que sea, desde tomar una cerveza hasta esconder un cadáver dejaros mi hombro para que lloréis toda la noche o ir a explicarle las cosas al cabrón/a de turno. Os quiero muchísimo y me gustaría demostrároslo cada día, porque los vínculos así creo que son para toda la vida. 

jueves, 21 de mayo de 2015

En cada puerto hay una luz.

Esta noche me subo al faro y desde allí contemplo el ancho mar que se extiende ante mí. Pienso en ti y cuento los días para verte. Ojalá una de las olas que vienen a morir bajo mis pies me llevaran hacia un puerto amigo donde poder verte y darte las buenas noches, donde podamos nadar juntos entre los peces hasta el amanecer. Si construyera una balsa, ¿te atreverías a vivir conmigo una aventura? Solo te pido una oportunidad para enseñarte el mundo, para guiarnos bajo las estrellas. Si quieres quedamos mañana, nos vemos cuando el sol baje en la orilla de la playa y comenzamos juntos una nueva travesía.