Ña?

jueves, 3 de septiembre de 2015

Cajas de arena.

Creo que cada persona que pasa por nuestra vida nos aporta algo de una manera o de otra. Algunas personas nos enseñan su manera de ver la vida (la compartamos o no), otras nos muestran cómo no queremos ser nosotros y puede que otras tengamos la sensación de que nos enseñan hasta a vivir, pero lo importante es que de cada persona con la que nos crucemos en nuestra vida saquemos algo positivo o, por qué no, negativo.

Creo que somos como una caja del tiempo en la que cada cual aporta su grano de arena pero lo importante eres tú, eres la caja que cohesiona todo, la que le da sentido. Con esto no quiero decir que seamos copias de nadie, quiero decir que aunque no queramos es inevitable fijarnos en nuestro alrededor y debemos aprovechar para aprender de él.

Hace años un hombre sabio al que admiro dijo: "Ved siempre el lado bueno de las cosas y no el malo". Quizá esta frase no esté en total cohesión con el resto del texto que estoy escribiendo, pero intentad darle un enfoque en ese sentido y sacar el lado positivo de cada situación y, volviendo al tema, de cada persona que se cruce en vuestro sendero.

Mi teepee marrón y amarillo.

Hoy he vuelto a casa después del verano y he encontrado algo encima de la mesa que me ha hecho detenerme y quedarme parada de pie pensando un buen rato. He encontrado un tocón de madera, un tocón de madera con mi nombre. Pero no ponía Lola, ya no, nunca más me volveré a llamar así y tú me entiendes perfectamente. ¡Por supuesto que me entiendes perfectamente!, desde el minuto cero en que llegué a este mundo tu estabas allí, no siempre has estado y tengo claro que no siempre estarás pero aun así sé que siempre puedo contar contigo, aunque no busco que esto sea fácil de entender. Me resulta imposible explicar con total claridad nuestro vínculo; eres mi apoyo, mi guía, mi familia y mi amigo, y estoy segura de que el sentimiento es mutuo.

Bajo presión.

Siempre me he considerado una persona impulsiva y aunque con los años esa actitud se ha relajado poco a poco, hay momentos en los que no lo puedo evitar. Momentos de tensión, de rabia, de agobio o de tristeza en los cuales puedo decir o hacer cosas sin pensar para arrepentirme más tarde de ello. Por desgracia a veces son las personas más cercanas a mí y a las que más quiero con las que suelo acabar pagando algo de lo que ellos no tienen la más mínima culpa solo por estar ahí en ese momento o por hacer algún comentario detonante. Os pido perdón de corazón, no lo hago queriendo, y os agradezco que a pesar de todo sigáis ahí. Os agradezco sobretodo esos momentos en los que sin miramientos soltabais lo que de verdad pensabais, ya fuera un "estás siendo una egoísta", "lo que estás diciendo es una tontería" o simplemente una torta en la cara (duele, cabrón). Por eso cuando os veo en una crisis (y a veces conmigo) también pienso "Eh Lola, no tienes derecho a reprocharles nada, tú a veces también te pones así.".
Me gustaría recordaros que si me necesitáis, me tenéis a vuestro lado las 24 horas del día para lo que sea, desde tomar una cerveza hasta esconder un cadáver dejaros mi hombro para que lloréis toda la noche o ir a explicarle las cosas al cabrón/a de turno. Os quiero muchísimo y me gustaría demostrároslo cada día, porque los vínculos así creo que son para toda la vida.