Buenas noches (días o tardes) a las pocas personas que lean esto (en el caso de que lo haga alguien). Me he dado cuenta de que algo no va bien, no marcha como es debido. Ahora mismo debería estar fuera de casa con una cerveza en la mano, patinando por las preciosas calles de mi ciudad o simplemente riendo y charlando con esos amigos que solo veo una vez a la semana. Pero, ¿qué amigos? Echo de menos salir todas las semanas con mi gente y echo de menos tener a alguien a quien contarle todo y que se interese por mis cosas y mis tonterías y que de igual manera me cuente las suyas con ganas. Ya no estoy esperando a que llegue el viernes para ir a entrenar, a los scouts y hacer mil cosas con tanta ilusión como antes, más bien espero el fin de semana porque así puedo ver a mi perra y dormir en mi cama. Un poco triste, lo sé, pero es mi pan de cada día estos últimos meses.
Parece que le intento hacer ver a la gente que vivo en una coraza en la que todo me da igual y me resbala, pero en realidad lo que quiero es creérmelo yo, con poco éxito. Detrás de esa falsa coraza hay una inseguridad y un miedo abismales, detrás de cada "es que no quiero saber nada de los hombres, solo dan problemas" hay un "tengo miedo de que me hagan daño, además ¿quién me va a quererme a mí?", detrás de cada "estoy cansada, sal tú" hay un "para cagarla siempre y hacer quedar mal a mi equipo, prefiero estar en el banquillo". Sé que me caliento la cabeza con tonterías, pero muchas de ellas para mí no lo son y le doy demasiadas vueltas a cosas insignificantes. Desgraciadamente no puedo evitarlo y me hundo en noches como esta.
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