Ña?

jueves, 23 de octubre de 2014

A el gato lo mata la curiosidad y a mi me mata mi propia inseguridad.

Hay veces que nos engañamos a unos mismos solo por miedo a ver la verdad, por miedo a darnos cuenta de lo que pasa en realidad. Y qué irónico, ¿no? Que cuando te propones no volver a tener nada con nadie, todos te dicen que este o aquel no para de pensar en ti. Y sale de tu boca un ''no, no me gusta nadie'' mientras en tu cabeza piensas ''mentira'', tus labios dicen ''nunca tendría nada con...''y tu mente, esta vez con más chulería, te susurra ''ya te gustaría a ti''. ¿Qué necesidad habrá de mentirse a uno mismo cuando la verdad está a la vuelta de la esquina?

No hay comentarios:

Publicar un comentario