Ña?

lunes, 28 de abril de 2014

"¿El pan de ajo engorda?"

Me despierto un día cualquiera, suena el despertador de siempre y abro los ojos: el sitio de siempre, la hora de siempre, las mismas obligaciones. Comienza mi mañana de un lunes donde el sol brilla con un tono gris vagueza aunque verde esperanza de fin de semana. La mañana empieza fatal: sueño, jugadas ridículas de volleyball, calor, exámenes, malas noticias, sentimiento de culpa... Llego a mi casa y solo pienso en dormir, en hacerme una bolita bajo mi edredón y no salir nunca, porque salir significa ver a gente que no quiero ver, hacer cosas que no quiero hacer y decir cosas que no quiero decir.
Suena el despertador de siempre y abro los ojos: el sitio de siempre, la hora de siempre, las mismas obligaciones. Comienza mi tarde de un lunes donde el sol brilla con un tono negro amargura. Me he quedado durmiendo y he perdido la primera clase de la academia, genial, mi dinero a la basura. Llego a la segunda y parece que todo empieza a girar hacia algo mejor: consigo Pezes, la hora se me pasa rápida y encima creo que el examen del día siguiente me va a salir genial. Me han subido tanto el ánimo los pequeños detalles que incluso me permito hacer el vago un poco con esa escusa, pero lo mejor es la salida y la panadería, oh, dulce chocolate... No hay nada mejor que una napolitana recién hecha después de un día de mierda.
La comida, ese maravilloso placer que puede ser dulce, salado, agrio o amargo. La comida, uno de mis tres grandes amores. Oh, si pudiera dedicaría mi vida a comer y a dormir... Pero no puedo, me ha tocado vivir una vida en un cuerpo que no es el mío mientras un montón de koalas disfrutan y duermen en sus árboles al otro lado del mundo. Yo quiero ir a mi sitio, a mi árbol, y lo más parecido que tengo a eso es una litera llena de ropa, ¡qué bien! La racionalidad y las relaciones humanas son como un regalo de tía abuela, algo que te dan y no te gusta pero al cual tienes que poner buena cara y usarlo. Mientras que me toque vivir en este mundo racional y organizado me tendré que conformar con pequeños detalles como un torneo de vez en cuando, siestas de cuatro horas o una tarde de cocina periódicamente. ¿Estaría feo eso de vivir en zulo, no?

martes, 22 de abril de 2014

MEH

Más doloroso que ver como se te escapa entre los dedos aquello que quieres es echarlo tú misma, pero a veces es necesario sacrificarse por algo mejor. Odio sentir que quiero estar contigo, que quiero que me abraces, quitarme esta vergüenza que normalmente no tengo, pero odio más aun no hacer nada, saber que no debo hacer nada, que no vale la pena porque tú no buscas lo mismo. No te quiero tampoco tanto como para calentarme la cabeza a todas horas, pero es impotencia de quererte y no buscarte, de querer que vengas y decirte que no lo hagas. He aquí el dilema del querer y no deber, ¿qué hacer en estos casos? Todo te grita que no debes hacer nada, y tú no soportas quedarte quieta. Me dará rabia saber que no quise pasar del tema y lo hice, pero me consolará darme cuenta de que fue lo mejor, o al menos lo espero.
Entramos en el tema de mi "vicecaput". Quiero que dejen de repetirme que no merece la pena ir detrás de una mistad muerta, pues bien, soy así de cabezota. Hay muy poca gente que me llega tanto a la patata (me sobran dedos en una mano para contar), pero cuando llegan haría casi cualquier cosa por ellos aunque pasemos años sin hablar. Ella me ha llegado, y me agobia el dilema igual. Sé que debería pasar y que si paso me sabrá mal. Pues a la mierda.
P.D.: es lo peor que escrito en mi vida pero, como habréis comprobado, llevo ya tiempo sin estar inspirada y necesitaba soltarlo.

martes, 1 de abril de 2014

Cuando llegue mañana, cazaremos según lo que mañana exija.

Corre el gamo libre y feliz por la verde pradera, y aun así se siente este preso del miedo tan antiguo como conocido que años atrás le caló hasta los huesos. Este miedo pasará a los genes de sus hijos, pues en algo genético se convirtió al dar caza el tigre al primer gamo, tigre el cual puso Tha en este mundo como dueño casi al mismo tiempo que nació el cielo.

Si cuatro patas grises de lobo
se da cuenta el gamo que tras él van,
echará este a correr
para su vida salvar.

Mas a todos en la selva por igual,
tengan plumas, cola o salgan a pastar,
la Flor Roja del hombre
los sabe amedrentar.

Hathi el Silencioso, dueño de La Selva, hace tiempo enseñó a un niño rana las Palabras Mágicas de esta, y este hermanito del Pueblo Libre de los lobos no ha de levantar Flor Roja alguna hacia los lobatos que duermen a su lado. No hay amor mayor que el que una madre siente por sus cachorros, ya bien suyos propios o adoptados, y si Raksha (el Demonio) tu mamá Loba es, poco has de temer cuando eres un renacuajo, pues el llamarla "el Demonio" no es un mero cumplido, ella es capaz por ti de luchar hasta la derrota más absoluta.

LOL-a (31/03/14)

«He sido Mowgli la Rana; y he dicho que era Mowgli el Lobo. Ahora me toca ser Mowgli el Mono, antes de que llegue a convertirme en Mowgli el Gamo. Al fin, acabaré por ser Mowgli el Hombre. ¡Oh!»