Estoy hasta los huevos de todo.
Hasta los huevos de que me digan quien soy.
Hasta los huevos de que me digáis que tengo que hacer y cuestionéis lo que hago.
Hasta los huevos de que cada mes cambie todo.
Hasta los huevos de tener que ir dando explicaciones a todo dios de por qué sí y por qué no.
Hasta los huevos de la hipocresía que cada vez abunda más en este mundo de locos.
Hasta los huevos de mí, de ti, del otro y del de más allá.
Hasta los huevos de tener que estar siempre ahí para todos y que luego nadie de la cara por mí.
Hasta los huevos de los que creí amigos y luego nunca lo fueron.
Hasta los huevos de comerme la cabeza con todo.
Hasta los huevos de ilusionarme y siempre caer de mi nube.
Hasta los huevos de no buscar a alguien lejano.
Hasta los huevos de no poder elegir lo que pienso.
Hasta los huevos de mis propios sueños, que reflejan todos mis miedos.
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