Estaréis conmigo, en que enamorarse es precioso, y más cuando es correspondido. Cada cual se enamora a su manera, cada cual es único para eso y para todo.
Cuando estás con gente, estás pensando que ojalá estuviera él entre ellos, cuando estás con él, no puedes quitarle los ojos de encima, cuando estás sola, imaginas encontrártelo en cada esquina que tuerces de cada calle... Te roba sueños, pensamientos y sentimientos. En lo primero que te fijas al conectarte en sí está o no, cada mensaje esperas que sea suyo, te empanas en clase pensando en verle, os mandáis indirectas, te aparecen mariposas en el estómago, las indirectas se convierten en declaraciones, te pones aun más nerviosa... Precioso, no?
Pues no. El amor es un asco. Punto. Lo llevo diciendo dese siempre, cuando he tenido novio y cuando no, cuando me ha gustado alguien y cuando no, el amor es un asco siempre, porque nunca estás satisfecho con lo que tienes, es un querer y no poder, un ansiar y no lograr. Incluso cuando estás con alguien, que sí, que los momentos juntos pueden ser preciosos, pero aun así, cuando no, no te lo sacas de la cabeza, te atontas y no piensas con claridad. Quieres verle y no puedes, y te comes la cabeza con nada. Cuando estás enamorada pero aun no estáis juntos, más de los mismo. Cuando eres tú la que no le corresponde, entonces te sientes mal. Y cuando no te quiere, para que decir, no creo que haga falta que explique porqué en esos casos en un asco, no? Además seguro que la mayoría de las veces pensáis que viene a gustaros el más gilipollas o el más cabrón, pues yo sí, y eso te hace vulnerable, porque claro, a ti te gusta y quieres estar con él todo el tiempo que puedas, pero él a veces solo quiere jugar, o solo te quiere para un rato...
En fin, pero no negaré que los comienzos pueden ser preciosos, enamorarse, negártelo a ti misma y no poder evitarlo... Un torbellino de sentimientos. Al principio todo tempestad.
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